Al principio nadie pareció darse cuenta. Fueron leves
cambios casi imperceptibles. Primero los insectos comenzaron a sufrir ligeras alteraciones,
se hicieron más grandes, más duros, a algunos de ellos les creció pelo, algo
asqueroso. Después le siguieron las aves, con picos deformados, crestas hechas
de hueso, y colores brillantes en sus alas a la imagen de esas serpientes y
sapos venenosos de los bosques tropicales. Luego le siguió el resto de
criaturas de la tierra. Algo había cambiado en el aire…en el agua…algo para lo
que no estábamos preparados y a lo que todo ser vivo intentaba adaptarse.