Se conocieron un verano. Él tenía 16 años y ella acababa de
cumplir los 17 hacía poco tiempo. Ella era hermosa como un atardecer sobre el
Egeo, y él, bueno, el era un joven espigado lleno de arrojo e ilusiones.
Pasaron todo el verano juntos, como una pareja de enamorados destinados a estar
juntos el resto de la vida. Ella, por su belleza y encanto, tenía a sus pies a
multitud de pretendientes que querían hacerla suya, pero orgullosa, hacía caso
omiso a todos salvo al joven.
